miércoles, 13 de febrero de 2008

Crítica de cine: "Monstruoso"


Mucho se ha hablado de la película “Monstruoso” (“Cloverfield”) en los últimos meses. La tremenda campaña de marketing viral con la que nos han bombardeado en Internet había despertado el interés entre los internautas de todo el mundo; páginas Web, videos de noticias supuestamente reales que narraban ataques de algún tipo de criatura a plataformas petrolíferas, los foros de cine al rojo vivo... después de todo este circo mediático, ¿ha cumplido las expectativas la película?

De qué va la peli.

Un grupo de “jóvenes” treintañeros celebran una fiesta en un edificio de Manhattan para despedir a su amigo Rob Hawkins (Michael Stahl-David), ya que éste se marcha a Japón a trabajar como Vicepresidente de una importante multinacional. Durante el transcurso de la fiesta, su mejor amigo Hudson (T.J. Miller) se encarga de ir filmando cámara en mano las opiniones de todos los colegas de Rob acerca de la personalidad de su amigo y su relación con su amor platónico desde la infancia, Beth (Odette Yustman). De pronto, cuando la fiesta está en su apogeo un temblor de tierra sacude el edificio y todos los presentes deciden salir a la calle para averiguar qué es lo que ha ocurrido, cuando ante el estupor general pueden contemplar a lo lejos cómo el edificio del Empire State Building explota en mil pedazos mientras la cabeza de la estatua de la libertad aterriza en mitad del centro de Manhattan. A partir de ahí, la locura padre.

La parejita de enamorados

Sobrevivir en Manhattan.

Debo decir que la película me ha sorprendido y mucho en su planteamiento. El argumento de la misma lo hemos visto mil veces en otras mil películas: Un megabichardo salido de dios sabe donde aparece en Estados Unidos y empieza a arrasar la ciudad en el más puro estilo Godzilla. Vale. Entonces, ¿donde está la originalidad?

Toda la película está filmada cámara en mano, algo que hoy en día ya no resulta tan tan original (véase “El proyecto de la Bruja de Blair” o la magnífica “Rec”), pero sin embargo este estilo de cine siempre consigue su objetivo: Sumergir al espectador en la ambientación de la peli. Durante una hora y veinticinco minutos nos meteremos en la piel de Hudson, el coleguilla que va filmando la huida por las arrasadas ciudades de Manhattan, mientras él y tres de sus amigos intentan sobrevivir a la vorágine de destrucción que va sembrando el bishop de turno. En momentos la peli puede llegar a ser bastante mareante, y durante toda la filmación el espectador se tiene que enfrentar al principal problema que tiene este tipo de cine: la incredulidad.

Si, porque pese a que el objetivo del film es narrar un hecho desde una perspectiva lo más realista posible, la técnica cámara en mano hace imposible este cometido, ya que como espectadores estaremos continuamente pensando: “Nadie se pararía a filmar esto mientras está huyendo del bicho. Venga, hombre. Cruzando un edificio de 58 plantas por una pasarela y el pavo se dedica a enfocar hacia abajo. Todavía se la va a pegar por no agarrarse bien”. Sin embargo, si conseguimos olvidar esta pequeña pega, la película es 100% disfrutable.

Creo que he visto un lindo bichito

Lo bueno de la peli.

  • Los personajes. En mi opinión, de lo mejor de la película tras el montaje. Tras una introducción de casi veinte minutos donde sólo se dedican a hablar pero muy bien planificada, hemos llegado a conocer muy bien quiénes son estas personas y sus motivaciones, con lo que enseguida conseguimos empatizar con ellos hasta el punto de sufrir cada vez que se ven en peligro. Además, todos los actores (bastante desconocidillos), están muy creíbles en sus papeles y consiguen transmitir la sensación de angustia y desesperación en la que están sumergidos de forma muy creíble.

  • Efectos especiales. Lo mejor, las escenas de destrucción de la ciudad. Simplemente brutales. Además, el hecho de rodar cámara en mano hace que parezcan todavía más realistas, llegando al punto de creer que estamos viendo algún tipo de documental de guerra. Lo peor de los efectos es precisamente el bicho en sí, que resulta un poquitín ridículo.

  • Dirección, planificación de cámara y montaje. La baza de oro del film. Pocas veces he visto una peli con una postproducción tan buena. Mucha gente piensa que hacer este tipo de pelis está tirado, que sólo hay que coger a un tío, ponerle una cámara en la mano y a correr. Nada más lejos de la realidad. El director sabe coordinar perfectamente al cámara para que por mucho que corra, salte, ruede por el suelo o grite, siempre enfoque lo que él quiere mostrar al espectador; y esto señores, requiere una planificación previa de la ostia. Además la peli tiene un detalle de montaje buenísimo. Resulta que la cámara donde van filmando la huída está grabando sobre una cinta que el protagonista había grabado con su novia un día que salieron juntos, y la acción se va interrumpiendo en momentos puntuales para mostrar pequeños retazos de esta cita en una labor de composición que hace que al final de la peli conozcamos muy bien a la pareja protagonista y lo que sienten el uno por el otro.

  • La campaña de marketing viral que se ha currado la productora de J.J. Abrams (el responsable de “Perdidos”) ha sido brutal, levantando unas expectativas tales que la peli ha sido un taquillazo enorme, más teniendo en cuenta que es un film de bajo presupuesto.

El ejército yanki siempre tan eficiente

Lo malo de la peli.

  • Argumento. Seguramente es lo peor del film. Simplemente, no tiene argumento, todo se resume en: “¡Bicho ataca ciudad! ¡Correr!”, y punto. Los diálogos tampoco aportan demasiado, ya que están enfocados al principio de la peli para presentar a los personajes y durante el resto de la misma no son más que variaciones de “¡¿Qué coño era esa cosa?! ¡Oh, dios mío!”. De todas formas, este tipo de peli no necesita un argumento complejo, ya que va a lo que va: hacernos disfrutar durante una hora y media de una orgía de destrucción con un cubo de palomitas en la mano.

¡Que le digo que no queremos apuntarnos al Círculo de lectores!

  • Banda sonora. La peli carece por completo de banda sonora hasta los créditos finales. Por un lado esto es una ventaja, ya que ayuda a sumergirse más en la sensación de “realismo” que intenta transmitir, pero la ausencia de la misma hace que algunos momentos resulten un pelín más pesados de lo que deberían ser.

  • El bicho. Está muy bien hecho, unas 3d magníficas, pero madre mía. Es ridícula hasta decir basta. Un cruce entre salamandra y besugo surgido del mar que para más inri va soltando unos mini-bichos para que actúen como tropas de choque contra el sufrido ejército yanki que intenta en vano bombardear a la criatura. Hay un momento de un primer plano del jeto del bichín que es para morirse de risa.

Consideraciones finales.

La película gustará a todos aquellos amantes del cine espectáculo sincero y sin complicaciones. Vamos, cine de palomitas modo “Cerebro Off”. Es trepidante, espectacular y muy muy divertida. La filmación cámara en mano puede gustar o no, (aviso: puede marear bastante. Abstenerse asistir al cine sin biodramina), pero es una apuesta original y arriesgada que ha dado sus frutos.

Además, ¡qué narices!. Esto es un foro de Frikis, y ver a un Mega-Godzilla arrasar por completo Nueva York mientras el ejército le lanza pepinazos nucleares es algo que SIEMPRE es de agradecer.


¡Dios mío! ¡Han matado la libertad y la democracia!

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